viernes, enero 07, 2011

En diciembre pusimos la voz y el corazón en Casa Cuna



De la mano de Elena Santa Cruz (titiritera para todos, ángel caído del cielo para mí), recorrí junto a un montón de gente dedicada al arte, voluntaria y talentosa, los pasillos de este hospital.



Llevamos títeres, cuentos, narices de payaso, sonrisas, caricias, palabras de aliento... en fin... todas las herramientas que uno intenta darle a aquellas personas que viven horas desesperadas en un hospital.



Claro que para mí fue la primera vez como narradora, no como paciente porque a los nueve años me operaron de urgencia y salvaron mi vida.

Nunca tus palabras, Elena, fueron tan certeras: "Volvés al lugar para cerrar una etapa, para devolver esa energía que en algún momento supieron darte para seguir viviendo".


Gracias por dejarme vivir esta experiencia, maestra.

2 comentarios:

  1. Guau, qué fuerte lo que contás!!!

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  2. Marita: cuando volves al ruedo? Marzo? Avisame! Quiero verte! y si no te voy a ver narrando, ya no nos das bola.
    Juas!
    Besos!

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