En diciembre pusimos la voz y el corazón en Casa Cuna
De la mano de Elena Santa Cruz (titiritera para todos, ángel caído del cielo para mí), recorrí junto a un montón de gente dedicada al arte, voluntaria y talentosa, los pasillos de este hospital.
Llevamos títeres, cuentos, narices de payaso, sonrisas, caricias, palabras de aliento... en fin... todas las herramientas que uno intenta darle a aquellas personas que viven horas desesperadas en un hospital.
Claro que para mí fue la primera vez como narradora, no como paciente porque a los nueve años me operaron de urgencia y salvaron mi vida.
Nunca tus palabras, Elena, fueron tan certeras: "Volvés al lugar para cerrar una etapa, para devolver esa energía que en algún momento supieron darte para seguir viviendo".
Gracias por dejarme vivir esta experiencia, maestra.

Guau, qué fuerte lo que contás!!!
ResponderEliminarMarita: cuando volves al ruedo? Marzo? Avisame! Quiero verte! y si no te voy a ver narrando, ya no nos das bola.
ResponderEliminarJuas!
Besos!